Hola a todos,
Nos llamamos José y Beatriz, tenemos 35 y 28 años, y somos un matrimonio de San Sebastián de los Reyes. Nos casamos hace dos años y tenemos un hijo de 16 meses, Ignacio. En Julio nacerá nuestro segundo hijo.
Ya desde nuestro noviazgo teníamos claro lo que el Señor quería de nosotros: formar una familia cristiana donde educar a nuestros hijos en un ambiente de fe y amor a Dios. Este es el camino por el que el Señor nos ha guiado, y por el que de Su Mano nos lleva.
Este año, con motivo de la Misión Joven de matrimonios, nuestra parroquia San Sebastián Mártir, junto con el Instituto Europeo de Estudios de la Educación (IEEE), nos ha brindado la oportunidad de realizar un Programa de Educación Familiar y cursar un Master de Educación Familiar. Para nosotros supone una oportunidad y una ayuda para aprender a educar a nuestros hijos de forma libre y responsable, y en constante búsqueda del Amor de Dios. Seamos claros, la sociedad de hoy no nos pone las cosas fáciles, por lo que los padres tenemos el deber de educar responsablemente, más que nunca, ofreciendo a nuestros hijos lo mejor que podemos darles: una serie de valores y virtudes que leslleven a ser mejores personas, y, lo que es más importante, que les lleven al Cielo.
Para nosotros, está resultando una experiencia muy grata, ya que el buscar lo mejor para nuestro hijo (y el que viene de camino) nos exige intentar ser también mejores y ofrecer un ejemplo coherente con la Verdad. Nuestro hogar se ha transformado: nosotros nos sentimos más cerca del Señor, somos más conscientes de Su presencia y la presencia de Su Madre, lo que llena nuestra casa de verdadera Alegría, y nos ayuda a llevar con una sonrisa y confianza en el Señor las dificultades del día a día.
Con el Programa de Educación Familiar, además de aprender cómo educar, estamos descubriendo el amor que nos tenemos el uno al otro, descubriendo también cómo podemos querernos más día tras día. Por lo que esta oportunidad supone para nosotros un regalo doble: educar a nuestros hijos en la Verdad, y descubrir el amor como matrimonio.
Sabedores que la tarea de educar no es sencilla y exige un importante esfuerzo hacerlo bien, no tememos, sabemos que Él guía este barco, y María es nuestra Estrella. Así, ¿quién puede perder el rumbo?